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lunes, 15 de febrero de 2016

CAMINO DEL CID (Parte 5)

Poco antes de abandonar el pequeño pueblo de Cubillo del Campo, me llama la atención un original letrero del Camino del Cid trabajado en forja y colgado en la pared. A la salida del pueblo y en la ladera de un monte, se ve una grandísima espada "Tizona", construida con piedras encaladas por los habitantes del pueblo y que mide unos 60 metros.  


El camino discurre por antiguas bocas de minas excavadas en la roca y en las que antiguamente los canteros extraían las piedras necesarias para la construcción de edificios emblemáticos, como por ejemplo la catedral de Burgos. Como no llevamos prisas, entramos en una de ellas y nos maravillamos con el duro trabajo que aquí se debió realizar.  


Nos aproximamos a Mecerreyes, situado a unos mil metros de altitud y censado con unos trescientos habitantes. Poco antes de llegar y desde una colina donde hay emplazado un crucero de piedra observamos el pequeño núcleo de población.


En la parte de alta del pueblo nos encontramos la iglesia...


...la cual alberga en su interior una bella pila bautismal de estilo románico.


Hay que estar atento a todos los detalles ya que merece la pena observar y disfrutar de estas tallas que decoran esta ventana ciega.


En este tramo del camino se pueden ver las viejas bodegas subterráneas, construidas por los lugareños para guardar el vino.


Al abandonar el pueblo nos encontraremos con esta gran escultura que rinde homenaje al Cid Campeador.


Nuestros pasos nos llevarán al siguiente pueblo de la ruta: Covarrubias.


Continuará... 





lunes, 1 de febrero de 2016

PARAUTA (Parte 1)

Al llegar a la cabecera del río Genal, el paisaje que se ofrece a los ojos del viajero es, como poco, espléndido, y si a esto le añadimos el bello colorido que en esta época del año ofrece la gran masa arbórea de castaños, que se extienden por las laderas de las montañas, verdes, amarillos, ocres, dorados, y de vez en cuando salpicado con alguna pincelada de rojo, el panorama, finalmente, alcanza lo sublime.


Dejamos el coche aparcado cerca del cementerio municipal del pueblo, donde frente a la entrada del mismo, se levanta la pequeña ermita del Señor. Comenzamos a descender por la carreterita hasta llegar a las primeras casas que dan forma al casco urbano. Caminamos lentamente por sus limpias callejas, dirigiendo nuestros pasos hacia donde se encuentra la iglesia. En la plaza que lleva por nombre Cristóbal González, sobre el tronco de una palmera cortada, a más o menos un metro del suelo, hay expuesta una figura tallada en madera, obra del escultor Ricardo Dávila.


La parroquia , dedicada a la Purísima Concepción, fue levantada en el siglo XVI. Como casi siempre suele ocurrirnos en la mayoría de los pueblos, las puertas del templo permanecen cerradas.


Paseamos y nos "perdemos" por empinadas calles de origen morisco. Pregunto a una vecina, que pasaba por allí, por la calle Altillo y como el pueblo es pequeño y no se encuentra lejos de donde estoy, me acompaña amablemente hasta la entrada de la misma. Allí se encuentra el conocido como "arco de la calle Altillo", uno de los más bellos rincones del municipio y que parece detenido en el tiempo, como si este pequeño lugar hubiese sido condenado al olvido por la mano del hombre hasta convertirse en un simple recuerdo de lo que allí existió. ¡Cuanto me alegro de haberlo conocido en estas condiciones!


Más o menos, en frente, se haya otra vieja casa, que también me llama la atención, la número 2, con un portal construido en viejo ladrillo y con un par de pequeños y algo destartalados balconcitos.


Salimos por el otro extremo del pueblo para caminar un rato por un carril y dejamos a nuestra derecha una longeva encina de porte considerable y que es conocida en el lugar como la encina "Vallecillo". Entre parcelas alambradas nos adentramos en un dorado castañar y que ofrece unas vistas maravillosas de los alrededores.


Continuará...






lunes, 18 de enero de 2016

CAMINO DEL CID (Parte 4)

Tras nuestra visita al monumental monasterio de San Pedro de Cardeña, y ya con el estómago lleno, volvemos al camino que recorre esta parte de las tierras burgalesas. La ruta nos llevará a la pequeña localidad de Modúbar de San Cibrián, un pequeño pueblecito asentado en un valle.




El siguiente tramo del camino lo hacemos por el asfalto de la carretera y recorremos la corta distancia que nos separa de los Ausines, al que llegaremos tras atravesar un bonito y coqueto puente medieval que salva las aguas del río Ausín.



Nuestro próximo pueblo será Cubillo del Campo, separado a unos 8 kilómetros de distancia del anterior.




Continuará...








lunes, 11 de enero de 2016

CASABERMEJA (Parte 2)

La visita a esta zona la efectué a primeros de Noviembre del 2015.

Las lluvias de los últimos días han dado nueva vida a la zona tras los calores del estío y, el verde, en todas sus variantes y tonalidades, revienta por todos los rincones contrastando con el gris de la piedra y el marrón oscuro de los troncos mojados de las encinas y alcornoques. Pasamos junto a las ruinas de un antiguo cortijo al que un pequeño y abandonado tractor, “vigila” desde hace años. Ambos, cortijo y tractor, van muriendo poco a poco, año tras año, testigos mudos de tiempos pretéritos. Llegamos a una zona conocida como “atrio” antesala de los abrigos rupestres en los que en muchos de ellos, en las paredes de su interior, se encuentran pintados símbolos, puntos y figuras de tonos rojizos y que fueron hechas por la mano del hombre hace aproximadamente unos 4.000 años. También hay una zona trabajada como cantera en donde se aprecia, claramente, los bloques de piedra extraídos a la arenisca.


Los distintos abrigos que se encuentran en la zona fueron motivos de estudio hace ya algunos años llegando a contabilizarse en la zona un total de setenta y siete, siendo veintinueve de ellos los que contienen restos de pinturas o grabados. En algunos, se encontraron talleres megalíticos con tallas en sílex, como hachas y puntas de flechas entre otros. Las pinturas, que varían en colores que van desde el violeta al rojizo, pasando por distintos tipos de ocres, en su mayoría, son de tipo antropomorfo en las que se representan figuras humanas. Algunas de estas figuras son especialmente curiosas, como la que parece portar un hacha, o un grupo de figuras multitudinarias que dicen los expertos representar lo que parece una danza, u otras de formas extrañas que pudieran representar un cuadrúpedo, otra en lo que parece un parto, u otro dibujo sumamente visible, que se parece a una especie de “cienpies” y en la que los expertos y estudiosos no parecen ponerse de acuerdo sobre su significado. En cuanto a los grabados, suelen ser sobre todo, pequeñas cazoletas y líneas talladas en la roca, aunque en un par de abrigos hay perforaciones en la roca y, en uno de ellos, mirando a través del orificio practicado, se ve el lugar exacto por donde sale el sol en el solsticio de verano, hechos que podrían confirmar cierto interés por la astronomía. Cerca de la zona, hacia el este, quedan los restos de lo que parece que fue un antiguo poblado: restos de edificaciones que separan dependencias, así como restos de cerámicas y tejas rotas.


La zona se encuentra rodeada por una mancha de bosque mediterráneo con presencia de encinas, alcornoques, aulagas, ruscos, esparragueras, y en cuyos sustratos crecen en esta época del año setas y hongos que, ante la ignorancia de un servidor, no sabría clasificar y menos citar, con lo que me limitaré a decir que unas son pequeñas y negras, otras de tonos marrones de pies blancos y láminas de color claro bajo su sombrero, otras de color naranja y sin formas definidas que crecen a lo largo de los troncos muertos, otras grandes y violáceas, otra de pie y láminas blancas pero de sombrero rojo, otras que forman el llamado “corro de brujas” y otras blanquecinas y redondas con forma semejante a huevos.



El tiempo apremia y todavía quiero localizar cerca de este lugar los restos de un enterramiento megalítico conocido como el dolmen del Tajillo del Moro. Lo encuentro al otro lado del arroyo del Romeral, tras pasar por encima de la represa y en lo más alto de un promontorio, junto a una retama. Sólo quedan las lascas de piedra laterales llamadas orostatos. Aquí se encontraron los restos óseos de tres individuos junto con un ajuar funerario compuesto de cerámicas y material lítico. Está datado en una fecha correspondiente entre el 2600 y el 2300 antes de Cristo.


Para comer, decidimos hacerlo en una antigua venta situada en la vieja carretera que unía Casabermeja con Málaga. Nos encontramos en una hermosa venta que data de 1490 y que tiene por nombre “Patas Cortas”. Su propietario, un hombre con sombrero al estilo cowboy, amante de los perros y repleto de amabilidad nos invita a pasar, me da permiso para fotografiar lo que quiera, cosa que hago rápidamente y con verdadero placer ante la belleza que guarda cada rincón del antiguo ventorrillo. En su interior, una gran estufa de metal en medio del salón reparte un calorcillo agradable por toda la estancia cuyas paredes, decoradas en blanco y azul, se encuentran repletas con multitud de útiles antiguos como romanas, platos, sartenes, grilletes, aperos de labranza,  pistolones, trillos, etc. Pedimos un vino y un plato con algo de chorizo. Miguel, que así se llama el propietario, se mete en la cocina y al rato, nos trae un plato con chorizo y morcilla a la brasa, pan de pueblo, aceitunas, un plato de migas y un platito con sabrosas patatas fritas acompañado de un suculento trozo de lomo. Damos la hebra durante un buen rato, nos presenta a su mujer y a su hija y al final, nos hacemos una foto juntos antes de echarnos nuevamente a la carretera para tomar el  camino de vuelta.


Hasta pronto !!

lunes, 4 de enero de 2016

CAMINO DEL CID (Parte 3)

Continuamos nuestro periplo, realizado en mayo del 2013 y en compañía de mi buen amigo Jesús. por tierras de Castilla y León, siguiendo las gestas de Rodrigo Díaz de Vivar  recogidas en los versos del "Cantar de Mio Cid".

Con fuerzas renovadas tras nuestro descanso en Burgos, reiniciamos nuestro itinerario bajo el peso de las mochilas pero con paso firme y decidido.
Tras un rato de marcha, a nuestra izquierda, según el sentido de nuestra marcha, se alza sobre la llanura del paisaje una gran mole. Se trata de la Cartuja de Miraflores.


Durante el transcurso de la mañana, llegamos a otra gran construcción y nombrado en varias ocasiones en el libro del cantar. Hablamos del Monasterio de San Pedro de Cardeña, en el que habitan monjes cistercienses.






El claustro del Monasterio, que data del siglo XII, está protegido por una gran cristalera. Sus arcos de medio punto, decorados en blanco y rojo, recuerdan al visitante a los que hay en el interior de la Mezquita de Córdoba.


Cuenta este claustro con una leyenda, y como soy aficionado a este tipo de historias paso a describirla brevemente. Aquí, el 6 de agosto del año 953, tuvo lugar un trágico suceso. Los musulmanes atacaron el Monasterio y dieron muerte a sus doscientos monjes que en el habitaban. Sus cuerpos mutilados fueron enterrados en el claustro. Cada año, el 6 de agosto, la tierra del claustro se teñía de color rojizo que parecía sangre. Este echo se estuvo repitiendo hasta finales del siglo XIV.
¡¡Me encantan estas historias!!





lunes, 28 de diciembre de 2015

ALGO DE MALAGA

Ojeando mis antiguos cuadernos, he encontrado uno que contiene algunos dibujos en acuarela de mi ciudad natal. Estos dibujos los realicé, aproximadamente, calculo que hace menos de dos años. Personalmente, y salvando las distancias, me recuerdan a los dibujos que ilustra Joaquín Dorao en sus cuadernos de viajes. Es un cuaderno a modo de guía.

 Mercado de Atarazanas

Puente de Santo Domingo o de los Alemanes

Museo de Artes y Costumbres Populares

Plaza de la Merced

El dibujo que aparece a continuación es de otro edificio emblemático de Málaga. Este, hecho en otro cuaderno, es mucho más reciente. Al compararlo con los anteriores, me permito decir que observo una gran evolución en el dibujo y en la aguada de la acuarela. Quizás, aquel que lea estas líneas podrá catalogarme de vanidoso o jactancioso, pero me gusta ser autocrítico y digo lo que realmente creo. 

 Hospital Noble

Si a lo anteriormente expuesto hay alguien que quiera hacer algún tipo de comentario, su opinión será bien recibida en este blog. 


lunes, 21 de diciembre de 2015

CASABERMEJA (MALAGA)

Lo primero que aparece del pueblo de Casabermeja viniendo desde Málaga es su blanco y pintoresco cementerio. Una ciudad de difuntos que parece dar la bienvenida al viajero, asomándose tras sus muros sobre el río Guadalmedina. 


Cementerio de San Sebastián

Tras atravesar su cancela, y caminar por un suelo formado de pequeños cantos rodados, me recibe con un dulce aroma con olor a rosas y jazmín. Una serie de altivos cipreses forman un pasillo a cada lado, al igual que una guardia de honor, y nos dirigen a la capilla de San Sebastián. Una peculiaridad que caracterizaba los enterramientos en este camposanto era su original manera de dar sepultura a los difuntos en una especie de nicho abovedado, decorado y realzado en su parte delantera, con un frontón de forma triangular o curvada, que contenía la lápida del fallecido protegida por rejas o cristal. Este frontón estaba rematado en su parte más alta por una cruz. 
Mientras deambulamos por su interior, tranquilamente, entre nichos, panteones, cipreses y túmulos de piedras, nos sorprende ver la profusión de flores que decoran todas y cada una de las tumbas, dando un toque de aroma y color; me resulta impresionante. La iglesia del pueblo, lleva rato haciendo sonar su campana de forma pausada, lúgubre, triste, avisando a la población de que algún vecino ha fallecido. El echo de escuchar este lastimero teñir, y encontrándonos en el interior del cementerio, hace que no pueda evitar recordar las famosas "Rimas y Leyendas" escritas por Gustavo Adolfo Bécquer.

Frente a la puerta del cementerio, se encuentran los restos de lo que fue en su día el Castellum Aquae, una cisterna de época romana de más de veinte metros de largo y parcialmente abovedada que muestra al curioso como debió de ser, más o menos, su aspecto original por aquel tiempo.


Cerca de ella, en una calle ascendente que se adentra en el interior del pueblo, calle San Sebastián, una vieja fuente ofrece agua fresca al viajero a través de sus dos caños.


Nuestros pasos se dirigen, en esta ocasión, en busca de la iglesia de Nuestra Señora del Socorro, una edificación de grandes dimensiones y de la que destaca su alta torre de ladrillo de color bermejo y que queda rematada por un tejado a cuatro aguas.


Paseamos por las empinadas calles del pueblo, que parece desparramado por la ladera de la montaña y fotografío algunos rincones con el propósito de dibujarlos posteriormente en mi cuaderno de dibujo.



Hay un detalle que me llama la atención: se trata de la cantidad de hornacinas, con imágenes de vírgenes y crucifijos, que hay repartidas por sus calles y rincones y que, actualmente, se encuentran adornadas con flores de vivos colores.


Tras retratar alguna vieja vivienda en la parte más antigua del núcleo urbano, hago lo mismo con una escultura de bronce, regalo de la Delegación de Medio Ambiente a los vecinos del pueblo. Una réplica de un Búho Real a tamaño natural y al que llaman cariñosamente "Enrique".


Ascendemos ahora en coche, tomando el camino de la carretera antigua, la que unía Casabermeja con Málaga antes de la construcción de la autovía, camino que en antaño fue conocido como el "Camino Real". Pasamos junto a una ermita y, que a pesar de su moderna construcción, resulta coqueta y no desentona para nada con el entorno. Está provista de unas vistas magníficas desde donde contemplamos las sierras que forman parte del arco calizo de Málaga, hoy, unas cubiertas parcialmente por nubes, otras con espesos nubarrones desparramados por sus agrestes laderas. Junto a la ermita de Nuestra Señora del Socorro, que así se llama, hay un área recreativa conocida como "El Chorro" acondicionada con mesas, bancos, fuentes, barbacoas, servicios, columpios..., un lugar ideal para pasar un día con la familia.


Ermita de Nuestra Señora del Socorro

Seguimos camino arriba y a muy pocos kilómetros, dejamos a nuestra izquierda una venta de la que daremos buena cuenta después, ya que ahora nuestro próximo destino es visitar la Torre Zambra, una antigua torre de vigilancia levantada en el siglo XIII por los árabes y que cuya señalización y desvío encontramos ahora a nuestra derecha. Me dicen que se puede llegar en coche hasta ella por carril, pero las grietas y socavones que existen en el camino hacen decidirme por dejar el vehículo y seguir el camino a pie. La torre, aparece altiva en la lejanía. Por un momento, pensamos en que se encuentra bastante lejos para llegar hasta ella, pero hace buen día y no tenemos nada mejor que hacer así que nos ponemos a caminar, lentamente, por un carril en constante subida. Lo hacemos por una zona de monte que ha sido víctima del fuego, dejando sólo en pie los esqueletos carbonizados de pinos, encinas y algarrobos. A medida que ganamos altura, el viento va haciéndose notar y las vistas resultan inmejorables en 360º. Sierras como la de Mijas, de las Nieves, Alcaparaín, el Torcal, las Cabras, el Co, el Jobo, Alhama, Tejeda, Almijara, o los valles del Guadalhorce y del Guadalmedina, se ofrecen al viajero como recompensa a la ascensión realizada para llegar hasta aquí. 


Torre Zambra

  
NOTA: Como siempre espero vuestros comentarios.