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domingo, 30 de julio de 2017
LA NIÑA DE BENALMADENA
Ubicada en el centro de la plaza de España, en el municipio malagueño de Benalmádena, se encuentra esta simpática escultura que lleva por nombre "La niña de Benalmádena". Se trata de una escultura en bronce, obra del malagueño Jaime Pimentel, que representa una alegoría a la amistad y a la confraternidad.
En Málaga, tenemos varias obras de este gran escultor repartidas por la ciudad; ejemplos de ello son la estatua del Biznaguero, la del Cenachero, las gaviotas que decoran la parte alta del Auditorio Eduardo Ocón en el parque, o el famoso burrito "Platero", donde todos los malagueños tenemos una foto de niños (y no tan niños) montados en él, la escultura de la diosa fenicia Noctiluca, en el Rincón de la Victoria, el Jabegote, en el paseo de Torre del Mar...
domingo, 26 de marzo de 2017
CONVENTO NUESTRA SEÑORA DE LA CONSOLACION Y ERMITA MOZARABE
Entre el núcleo de población que forma el pueblo de Villanueva de Algaidas y su barriada, la Atalaya, situada ésta más al norte, pasado el cementerio y junto a la carretera, se levanta la mole ruinosa de un viejo edificio. Me refiero a lo que queda del antiguo convento de Nuestra Señora de la Consolación y que fue habitado en antaño por monjes franciscanos. Observándolo detenidamente, intento visualizarlo de como debió ser en su esplendor, abstrayéndome de cualquier objeto de posterior construcción y que pudiera estar fuera de contexto. Lo imagino dentro de una gran masa arbórea, compuesta principalmente de bosque mediterráneo y sumido en una profunda paz. Al volver con mis cavilaciones al mundo real, no puedo evitar molestarme al pensar cómo las distintas administraciones se gastan el dinero en cosas realmente absurdas y no lo emplean, entre otras cosas, para frenar el deterioro constante a los que están sometidos algunos de estos bellos edificios que forman parte de nuestro rico patrimonio histórico.
Tanto en las fachadas del exterior, como en las dependencias de su interior, que se encuentran a cielo abierto por la falta de techumbre, se pueden ver pinturas al fresco de motivos vegetales y figuras humanas que decoran muchos de sus rincones. Hay una gran variedad cromática: ocres, marrones, rojizos, azules, verdes...
Si decidís visitarlo y camináis por su interior, hay que tener mucho cuidado, pues algunas de sus paredes y algunos de sus grandes arcos están condenados a un irremediable derrumbe. Estoy seguro, de lo que en su día fue el convento de Nuestra Señora de la Consolación, es uno de esos edificios que hay que ver antes de que desaparezcan totalmente de la faz de la tierra.
A pocos metros del convento y excavadas en la roca de arenisca, se abrieron entre los siglos IX y X una serie de cavidades destinadas al culto y que fueron usadas por la población mozárabe. La mayor, a la derecha, y con una superficie de más de 50 metros cuadrados, fue destinada a iglesia. Cuenta con tres cavidades, estando la central cubierta con una bóveda de cañón. La menor, de unos 11 metros cuadrados, y situada a la izquierda de la anterior, pudo haber estado destinada a ser la vivienda de los ermitaños. Todo realmente digno de ver.
domingo, 19 de febrero de 2017
VILLANUEVA DE CAUCHE
Aprovecho la mañana tormentosa de hoy, para subir al blog estas acuarelas que realicé de algunos rincones de Villanueva de Cauche, una pedanía de la localidad de Antequera, muy cerca del puerto de las Pedrizas, y que fue el último feudo, hasta hace muy poco, en territorio español.
El palacio-cortijo ocupa el lugar en el que existió un castillo desaparecido en 1849 como consecuencia de un incendio. ¡Me gustan los volúmenes que forman el conjunto de viviendas desde esta perspectiva!
En la parte baja de la torre de la iglesia, que se encuentra adosada al palacio, hay incrustadas lápidas romanas pertenecientes a la antigua y cercana ciudad romana de Aratispi y que se utilizaron como material de construcción de la mencionada torre.
Espero que os gusten y si decidís visitar el lugar en esta época, acordaros de llevaros ropa de abrigo o lo pasaréis bastante mal.
Saludos!
lunes, 18 de abril de 2016
COMARES (Parte 1)
El
día se ha presentado bastante caótico, con ratos de sol, ratos de lluvia y con
bastante viento racheado, y aun así decidimos ir. La idea, es bajar con cuerda
y material de escalada, al interior del aljibe mozárabe existente en la parte
alta de la Mesa de Mazmúllar, un cerro próximo al pueblo de Comares de 724
metros de altitud y, aunque lo he visitado en algunas ocasiones, nunca había
bajado a su interior. Dejamos
el coche en la barriada de Los Ventorros, a pocos minutos del pueblo, y la
ascensión comienza rápidamente, por una cuesta pina, de fuerte desnivel. El
camino para llegar al aljibe, está pobremente señalizado, lo que hace que tome en
un par de ocasiones una dirección equivocada, aunque finalmente, a base de
volver sobre nuestros pasos, damos con el itinerario correcto y tomamos el
sendero zigzagueante que nos llevará, ya sin pérdida, a lo más alto del cerro,
donde las rachas de viento, ya sin obstáculos que lo detenga, nos golpea con
fuerza. Una vez arriba tomamos dirección sur y encontramos restos de lo que
debió ser una antigua vivienda y algunas orzas en el suelo, escavadas en la
roca, que debieron ser utilizadas en antaño para el almacenamiento del grano.
Estamos
junto al llamado mirador de Aljemarruserma desde el cual se obtiene unas vistas
extraordinarias. No dispongo de mucho tiempo, por lo que me apresuro para
llegar al aljibe cosa que hago en breve, tomando ahora dirección norte.
Una
vez llegado a él, anudo la cuerda a la base de uno de los olivos próximos a la
boca del aljibe por el que me dispongo a descender y observo que se queda
corta, a más de dos metros de altura del suelo. Eso me hace dudar a la hora de
bajar, ya que tendré que extremar la precaución con el descendedor y no podré
utilizar el crol ni el puño que me ayudarían a ascender por la cuerda a la hora
de salir del fondo del aljibe. La única opción sería subir a pulso por la
cuerda y uno ya no tiene veinte años. Pero como el deseo de ver y disfrutar de
esta construcción me resulta poderoso, finalmente, me decido por bajar.
Interior del aljibe
El aljibe es de forma rectangular, de unos 7,5
metros de largo, de unos 5,5 de ancho y con más de 4 metros de altura. Se
encuentra dividido en nueve compartimentos, con doce arcos de herradura, tallados
toscamente en la roca. Fue construido sobre los siglos XI y XII y fue declarado
Monumento Histórico Artístico Nacional en 1931. En las paredes de su interior
se aprecia perfectamente una capa rojiza arcillosa, a modo de enlucido, que
debió de servir en su momento para impermeabilizarlas. Tras realizar unas
cuantas fotos, salgo de ese agujero con bastante esfuerzo y no exento de
dificultad, teniendo que ser ayudado en el último tramo por Francisquita, mi
mujer. Con el tiempo justo, recojo el material y comenzamos el descenso
acompañados por la lluvia que hace acto de presencia y que ya no nos abandonará
en todo el recorrido hasta llegar al coche.
La fotografía de este dibujo, aunque es similar a la anterior, he querido hacerla más de cerca, para dar la sensación al espectador de que está dentro de uno de los compartimentos.
martes, 1 de marzo de 2016
PARAUTA (Parte 2)
El pueblo está en fiestas celebrando la "Fiesta del Conejo". En los puestos, los comerciantes venden diversidad de productos que van desde una gran variedad de productos alimenticios, a trabajos hechos a mano, con materiales como el esparto, la madera o la piel. La gente, a la hora de comer, forma una zigzagueante cola para poder ser obsequiada con un plato de arroz con conejo y un vasito de vino, pero no estoy yo hecho para esperar tan larga fila por un plato de comida, así que compramos unos bocadillos de ricas butifarras y una bota llena de vino dulce. Mientras como con avidez y me echo un trago al gañote, me recreo escuchando y viendo a un par de pandas de verdiales que amenizan la fiesta con esos peculiares cantos acompañados al son de guitarras, violines, castañuelas, platillos y panderos, todo dirigido por la vara engalanada con cintas de colores que maneja la mano experta del "alcalde".
Mientras nos dirigimos al coche, nos encontramos una antigua fuente con abrevadero a la sombra de una higuera y que es conocida con el nombre del Pozuelo. Un cartel explicativo que hay junto a ella, nos informa que es de origen visigodo.
Otra fuente que encontramos a la entrada del pueblo, por debajo del nivel de la carretera, es la Fuente Alquería.
lunes, 1 de febrero de 2016
PARAUTA (Parte 1)
Al llegar a la cabecera del río Genal, el paisaje que se ofrece a los ojos del viajero es, como poco, espléndido, y si a esto le añadimos el bello colorido que en esta época del año ofrece la gran masa arbórea de castaños, que se extienden por las laderas de las montañas, verdes, amarillos, ocres, dorados, y de vez en cuando salpicado con alguna pincelada de rojo, el panorama, finalmente, alcanza lo sublime.
Dejamos el coche aparcado cerca del cementerio municipal del pueblo, donde frente a la entrada del mismo, se levanta la pequeña ermita del Señor. Comenzamos a descender por la carreterita hasta llegar a las primeras casas que dan forma al casco urbano. Caminamos lentamente por sus limpias callejas, dirigiendo nuestros pasos hacia donde se encuentra la iglesia. En la plaza que lleva por nombre Cristóbal González, sobre el tronco de una palmera cortada, a más o menos un metro del suelo, hay expuesta una figura tallada en madera, obra del escultor Ricardo Dávila.
La parroquia , dedicada a la Purísima Concepción, fue levantada en el siglo XVI. Como casi siempre suele ocurrirnos en la mayoría de los pueblos, las puertas del templo permanecen cerradas.
Paseamos y nos "perdemos" por empinadas calles de origen morisco. Pregunto a una vecina, que pasaba por allí, por la calle Altillo y como el pueblo es pequeño y no se encuentra lejos de donde estoy, me acompaña amablemente hasta la entrada de la misma. Allí se encuentra el conocido como "arco de la calle Altillo", uno de los más bellos rincones del municipio y que parece detenido en el tiempo, como si este pequeño lugar hubiese sido condenado al olvido por la mano del hombre hasta convertirse en un simple recuerdo de lo que allí existió. ¡Cuanto me alegro de haberlo conocido en estas condiciones!
Más o menos, en frente, se haya otra vieja casa, que también me llama la atención, la número 2, con un portal construido en viejo ladrillo y con un par de pequeños y algo destartalados balconcitos.
Salimos por el otro extremo del pueblo para caminar un rato por un carril y dejamos a nuestra derecha una longeva encina de porte considerable y que es conocida en el lugar como la encina "Vallecillo". Entre parcelas alambradas nos adentramos en un dorado castañar y que ofrece unas vistas maravillosas de los alrededores.
Continuará...
lunes, 11 de enero de 2016
CASABERMEJA (Parte 2)
La visita a esta zona la efectué a primeros de Noviembre del 2015.
Las
lluvias de los últimos días han dado nueva vida a la zona tras los calores del
estío y, el verde, en todas sus variantes y tonalidades, revienta por todos los
rincones contrastando con el gris de la piedra y el marrón oscuro de los
troncos mojados de las encinas y alcornoques. Pasamos junto a las ruinas de un
antiguo cortijo al que un pequeño y abandonado tractor, “vigila” desde hace
años. Ambos, cortijo y tractor, van muriendo poco a poco, año tras año,
testigos mudos de tiempos pretéritos. Llegamos a una zona conocida como “atrio”
antesala de los abrigos rupestres en los que en muchos de ellos, en las paredes
de su interior, se encuentran pintados símbolos, puntos y figuras de tonos
rojizos y que fueron hechas por la mano del hombre hace aproximadamente unos
4.000 años. También hay una zona trabajada como cantera en donde se aprecia,
claramente, los bloques de piedra extraídos a la arenisca.
Los distintos abrigos que se
encuentran en la zona fueron motivos de estudio hace ya algunos años llegando a
contabilizarse en la zona un total de setenta y siete, siendo veintinueve de
ellos los que contienen restos de pinturas o grabados. En algunos, se
encontraron talleres megalíticos con tallas en sílex, como hachas y puntas de
flechas entre otros. Las pinturas, que varían en colores que van desde el
violeta al rojizo, pasando por distintos tipos de ocres, en su mayoría, son de
tipo antropomorfo en las que se representan figuras humanas. Algunas de estas
figuras son especialmente curiosas, como la que parece portar un hacha, o un
grupo de figuras multitudinarias que dicen los expertos representar lo que
parece una danza, u otras de formas extrañas que pudieran representar un
cuadrúpedo, otra en lo que parece un parto, u otro dibujo sumamente visible,
que se parece a una especie de “cienpies” y en la que los expertos y estudiosos
no parecen ponerse de acuerdo sobre su significado. En cuanto a los grabados,
suelen ser sobre todo, pequeñas cazoletas y líneas talladas en la roca, aunque
en un par de abrigos hay perforaciones en la roca y, en uno de ellos, mirando a
través del orificio practicado, se ve el lugar exacto por donde sale el sol en
el solsticio de verano, hechos que podrían confirmar cierto interés por la
astronomía. Cerca de la zona, hacia el este, quedan los restos de
lo que parece que fue un antiguo poblado: restos de edificaciones que separan
dependencias, así como restos de cerámicas y tejas rotas.
La zona se encuentra rodeada por una mancha de
bosque mediterráneo con presencia de encinas, alcornoques, aulagas, ruscos,
esparragueras, y en cuyos sustratos crecen en esta época del año setas y hongos
que, ante la ignorancia de un servidor, no sabría clasificar y menos citar, con
lo que me limitaré a decir que unas son pequeñas y negras, otras de tonos
marrones de pies blancos y láminas de color claro bajo su sombrero, otras de
color naranja y sin formas definidas que crecen a lo largo de los troncos
muertos, otras grandes y violáceas, otra de pie y láminas blancas pero de
sombrero rojo, otras que forman el llamado “corro de brujas” y otras
blanquecinas y redondas con forma semejante a huevos.
El tiempo apremia y todavía quiero
localizar cerca de este lugar los restos de un enterramiento megalítico
conocido como el dolmen del Tajillo del Moro. Lo encuentro al otro lado del
arroyo del Romeral, tras pasar por encima de la represa y en lo más alto de un
promontorio, junto a una retama. Sólo quedan las lascas de piedra laterales
llamadas orostatos. Aquí se encontraron los restos óseos de tres individuos
junto con un ajuar funerario compuesto de cerámicas y material lítico. Está
datado en una fecha correspondiente entre el 2600 y el 2300 antes de Cristo.
Para comer, decidimos hacerlo en una antigua
venta situada en la vieja carretera que unía Casabermeja con Málaga. Nos
encontramos en una hermosa venta que data de 1490 y que tiene por nombre “Patas
Cortas”. Su propietario, un hombre con sombrero al estilo cowboy, amante de los
perros y repleto de amabilidad nos invita a pasar, me da permiso para
fotografiar lo que quiera, cosa que hago rápidamente y con verdadero placer
ante la belleza que guarda cada rincón del antiguo ventorrillo. En su interior,
una gran estufa de metal en medio del salón reparte un calorcillo agradable por
toda la estancia cuyas paredes, decoradas en blanco y azul, se encuentran
repletas con multitud de útiles antiguos como romanas, platos, sartenes,
grilletes, aperos de labranza,
pistolones, trillos, etc. Pedimos un vino y un plato con algo de
chorizo. Miguel, que así se llama el propietario, se mete en la cocina y al
rato, nos trae un plato con chorizo y morcilla a la brasa, pan de pueblo,
aceitunas, un plato de migas y un platito con sabrosas patatas fritas
acompañado de un suculento trozo de lomo. Damos la hebra durante un buen rato,
nos presenta a su mujer y a su hija y al final, nos hacemos una foto juntos
antes de echarnos nuevamente a la carretera para tomar el camino de vuelta.
Hasta pronto !!
lunes, 21 de diciembre de 2015
CASABERMEJA (MALAGA)
Lo primero que aparece del pueblo de Casabermeja viniendo desde Málaga es su blanco y pintoresco cementerio. Una ciudad de difuntos que parece dar la bienvenida al viajero, asomándose tras sus muros sobre el río Guadalmedina.
Cementerio de San Sebastián
Tras atravesar su cancela, y caminar por un suelo formado de pequeños cantos rodados, me recibe con un dulce aroma con olor a rosas y jazmín. Una serie de altivos cipreses forman un pasillo a cada lado, al igual que una guardia de honor, y nos dirigen a la capilla de San Sebastián. Una peculiaridad que caracterizaba los enterramientos en este camposanto era su original manera de dar sepultura a los difuntos en una especie de nicho abovedado, decorado y realzado en su parte delantera, con un frontón de forma triangular o curvada, que contenía la lápida del fallecido protegida por rejas o cristal. Este frontón estaba rematado en su parte más alta por una cruz.
Mientras deambulamos por su interior, tranquilamente, entre nichos, panteones, cipreses y túmulos de piedras, nos sorprende ver la profusión de flores que decoran todas y cada una de las tumbas, dando un toque de aroma y color; me resulta impresionante. La iglesia del pueblo, lleva rato haciendo sonar su campana de forma pausada, lúgubre, triste, avisando a la población de que algún vecino ha fallecido. El echo de escuchar este lastimero teñir, y encontrándonos en el interior del cementerio, hace que no pueda evitar recordar las famosas "Rimas y Leyendas" escritas por Gustavo Adolfo Bécquer.
Frente a la puerta del cementerio, se encuentran los restos de lo que fue en su día el Castellum Aquae, una cisterna de época romana de más de veinte metros de largo y parcialmente abovedada que muestra al curioso como debió de ser, más o menos, su aspecto original por aquel tiempo.
Cerca de ella, en una calle ascendente que se adentra en el interior del pueblo, calle San Sebastián, una vieja fuente ofrece agua fresca al viajero a través de sus dos caños.
Nuestros pasos se dirigen, en esta ocasión, en busca de la iglesia de Nuestra Señora del Socorro, una edificación de grandes dimensiones y de la que destaca su alta torre de ladrillo de color bermejo y que queda rematada por un tejado a cuatro aguas.
Paseamos por las empinadas calles del pueblo, que parece desparramado por la ladera de la montaña y fotografío algunos rincones con el propósito de dibujarlos posteriormente en mi cuaderno de dibujo.
Hay un detalle que me llama la atención: se trata de la cantidad de hornacinas, con imágenes de vírgenes y crucifijos, que hay repartidas por sus calles y rincones y que, actualmente, se encuentran adornadas con flores de vivos colores.
Tras retratar alguna vieja vivienda en la parte más antigua del núcleo urbano, hago lo mismo con una escultura de bronce, regalo de la Delegación de Medio Ambiente a los vecinos del pueblo. Una réplica de un Búho Real a tamaño natural y al que llaman cariñosamente "Enrique".
Ascendemos ahora en coche, tomando el camino de la carretera antigua, la que unía Casabermeja con Málaga antes de la construcción de la autovía, camino que en antaño fue conocido como el "Camino Real". Pasamos junto a una ermita y, que a pesar de su moderna construcción, resulta coqueta y no desentona para nada con el entorno. Está provista de unas vistas magníficas desde donde contemplamos las sierras que forman parte del arco calizo de Málaga, hoy, unas cubiertas parcialmente por nubes, otras con espesos nubarrones desparramados por sus agrestes laderas. Junto a la ermita de Nuestra Señora del Socorro, que así se llama, hay un área recreativa conocida como "El Chorro" acondicionada con mesas, bancos, fuentes, barbacoas, servicios, columpios..., un lugar ideal para pasar un día con la familia.
Ermita de Nuestra Señora del Socorro
Seguimos camino arriba y a muy pocos kilómetros, dejamos a nuestra izquierda una venta de la que daremos buena cuenta después, ya que ahora nuestro próximo destino es visitar la Torre Zambra, una antigua torre de vigilancia levantada en el siglo XIII por los árabes y que cuya señalización y desvío encontramos ahora a nuestra derecha. Me dicen que se puede llegar en coche hasta ella por carril, pero las grietas y socavones que existen en el camino hacen decidirme por dejar el vehículo y seguir el camino a pie. La torre, aparece altiva en la lejanía. Por un momento, pensamos en que se encuentra bastante lejos para llegar hasta ella, pero hace buen día y no tenemos nada mejor que hacer así que nos ponemos a caminar, lentamente, por un carril en constante subida. Lo hacemos por una zona de monte que ha sido víctima del fuego, dejando sólo en pie los esqueletos carbonizados de pinos, encinas y algarrobos. A medida que ganamos altura, el viento va haciéndose notar y las vistas resultan inmejorables en 360º. Sierras como la de Mijas, de las Nieves, Alcaparaín, el Torcal, las Cabras, el Co, el Jobo, Alhama, Tejeda, Almijara, o los valles del Guadalhorce y del Guadalmedina, se ofrecen al viajero como recompensa a la ascensión realizada para llegar hasta aquí.
Torre Zambra
NOTA: Como siempre espero vuestros comentarios.
martes, 1 de diciembre de 2015
MACHARAVIAYA (MALAGA)
MACHARAVIAYA (Málaga)
Formando parte de la conocida como Ruta del Sol y del Aguacate, el pueblo de Macharaviaya se localiza en la comarca malagueña de la Axarquía, donde parece desparramar su blancura por una suave colina. En su entrada, viniendo por la carretera que viene desde Torre de Benagalbón, encontraremos un templete, o humilladero, mandado levantar por D. Miguel de Gálvez a finales del siglo XVII, como homenaje y triunfo por las importantes obras realizadas en esta localidad a la que se le llegó a conocer como "el pequeño Madrid".
La blancura de sus cuidadas y limpias calles hacen que el verdor y sus coloridas plantas formen un bonito contraste en muchos de sus rincones.
Merece la pena, fijarse en los muchos detalles que podremos encontrar repartidos por muchos rincones del pueblo y que, lamentablemente, podrían pasar desapercibidos, como este original llamador, trabajado en forja y que decoraba una bella puerta de acceso a una de sus viviendas.
En Macharaviaya vive Rafael Carmona, un artista que al vernos curiosear algunas de sus obras desde una de las puertas que daba acceso al patio de su vivienda, por cierto muy bellamente decorado, amablemente nos invitó a entrar, y nos mostró algunas de sus obras trabajadas, principalmente, en madera, mientras nos comentaba algunos pasajes de su intensa vida.
Tras recorrer plácidamente las hermosas calles, decidimos llegarnos al cercano Benaque, muy próximo a esta localidad.
Destaca el tamaño de su iglesia, dedicada a Nuestra Señora de la Encarnación y, que como era de suponer, encontramos cerrada. Lástima, pues creo que en su interior hay unos frescos pintados en sus paredes y que me quedé con las ganas de ver.
En una de las casas de esta aldea nació el 3 de diciembre de 1857 el poeta Salvador Rueda.
Formando parte de la conocida como Ruta del Sol y del Aguacate, el pueblo de Macharaviaya se localiza en la comarca malagueña de la Axarquía, donde parece desparramar su blancura por una suave colina. En su entrada, viniendo por la carretera que viene desde Torre de Benagalbón, encontraremos un templete, o humilladero, mandado levantar por D. Miguel de Gálvez a finales del siglo XVII, como homenaje y triunfo por las importantes obras realizadas en esta localidad a la que se le llegó a conocer como "el pequeño Madrid".
Bernardo de Gálvez y Madrid, militar y político, participó activamente en la guerra que dio la independencia a los Estados Unidos, llegando a ser nombrado Virrey de la Nueva España. Su figura, realizada en bronce, preside una de sus plazas.
La familia Gálvez, entre sus numerosas obras realizadas en este hermosa localidad, fomentaron y ordenaron realizar numerosas obras hidráulicas con el propósito de captar y facilitar la llegada de agua potable a la comunidad. Muestras de ello son las distintas fuentes que encontraremos repartidas por sus calles, e incluso, en el arroyo que da nombre a la fuente del Horno.
La blancura de sus cuidadas y limpias calles hacen que el verdor y sus coloridas plantas formen un bonito contraste en muchos de sus rincones.
Merece la pena, fijarse en los muchos detalles que podremos encontrar repartidos por muchos rincones del pueblo y que, lamentablemente, podrían pasar desapercibidos, como este original llamador, trabajado en forja y que decoraba una bella puerta de acceso a una de sus viviendas.
En el pueblo se encuentra la antigua Fábrica de Naipes, una construcción perteneciente a los Gálvez y que llegó a tener el monopolio de dichos naipes, llegando a producir 30.000 mazos de cartas anuales con destino a América.
Aunque no pudimos visitar el interior de la iglesia de San Jacinto, si pudimos ver el interior de la cripta, localizada bajo la iglesia. Fue construida en 1785 y es de grandes proporciones. Aquí están enterrados un gran número de miembros de la familia Gálvez. Alberga el sarcófago de mármol de D. José de Gálvez, marqués de la Sonora, y encontraremos varios bustos de miembros de la familia.
En Macharaviaya vive Rafael Carmona, un artista que al vernos curiosear algunas de sus obras desde una de las puertas que daba acceso al patio de su vivienda, por cierto muy bellamente decorado, amablemente nos invitó a entrar, y nos mostró algunas de sus obras trabajadas, principalmente, en madera, mientras nos comentaba algunos pasajes de su intensa vida.
Tras recorrer plácidamente las hermosas calles, decidimos llegarnos al cercano Benaque, muy próximo a esta localidad.
Destaca el tamaño de su iglesia, dedicada a Nuestra Señora de la Encarnación y, que como era de suponer, encontramos cerrada. Lástima, pues creo que en su interior hay unos frescos pintados en sus paredes y que me quedé con las ganas de ver.
En una de las casas de esta aldea nació el 3 de diciembre de 1857 el poeta Salvador Rueda.
"Aprovecha tus abriles
y ama al hombre que te quiera,
mira que el invierno es largo
y corta la primavera"
(Salvador Rueda)
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